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Death Wears Laurel

Death Wears Laurel

Impuestos incluidos.

Próximamente en subasta

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Death Wears Laurel comienza con una única imagen, quieta y silenciosa. Una calavera, inmóvil y paciente, coronada con una corona de laurel que hace tiempo se redujo a polvo. Una sola mosca reposa en su frente, sin moverse, como si ella también comprendiese que aquí ya nada tiene prisa.

El laurel es una promesa antigua, que en otro tiempo lucieron vencedores, poetas y emperadores como prueba de que algo había sido conquistado. Aquí reposa sobre el hueso. Todo lo que se persiguió en vida, cualquier corona ganada, acaba posándose sobre lo único que sobrevive siempre a la ambición. La mosca completa el pensamiento, un pequeño y antiguo signo del tiempo que pasa y la carne que cede, velando sobre un triunfo que ya no tiene adónde ir.

Ni pintura. Ni impresión. Ni tinta. La imagen está grabada en la superficie del vidrio acrílico, no aplicada sobre la superficie sino extraída de ella, trazada a través de arañazos controlados y daños controlados en la superficie. Desde lejos, la calavera se lee como monumental, una presencia única e imponente sobre un negro profundo. Acérquese y se resuelve en un campo de arañazos controlados, cada uno parte de un todo que solo se sostiene desde el lugar donde usted se encuentra.

La imagen siempre está ahí, presente en el vidrio acrílico sin importar cómo esté iluminada la sala. La luz no crea la imagen. La afina, captando la corona y el hueso mientras el contraste se profundiza bajo la luz directa. Se lee de manera diferente desde distintos ángulos, sin perder nunca la imagen, más cercana a la atención que a la iluminación, el tipo de atención que un espectador presta a algo que exige ser mirado dos veces.

Death Wears Laurel continúa la serie Art with Scratch de Tijs Dragtsma, en la que las imágenes se construyen a través de daños controlados en la superficie en lugar de pigmento o impresión. Lleva la pregunta de la serie hacia su tema más antiguo, preguntando qué queda una vez que la corona se posa finalmente.

Un lenguaje visual en el que el daño no es destrucción, sino estructura. Aquí, esa estructura sostiene una calavera, una corona y una mosca juntas en un retrato implacable de la gloria encontrando su límite.

"El laurel no lo salva. Solo lo recuerda."

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